Tim Burton y excentricidad son dos elementos que siempre se han llevado bastante bien. “Alicia en el país de las maravillas” y excentricidad son dos elementos que también se han llevado siempre muy bien. Los amigos de mis amigos son mis amigos, por lo cual, extrapolándolo a este caso, Tim Burton y “Alicia en el país de las maravillas” habrían de ser dos amigos que se llevasen bastante o muy bien. Sin embargo, ¿siempre los amigos de mis amigos son mis amigos? Yo creo que no… como tampoco creo que la unión Burton – Alicia habría de ser buena sí o sí.
Uno empieza a ver la película y desde el comienzo prácticamente te huele un poco a Tim Burton: sus planos, sus personajes que transmiten esa aura oscura, sus juegos visuales… Te vas adentrando un pelín más en el minutero y cuando Alicia (Mia Wasikowska), que tiene sus 19 añitos muy buen puestos, llega al País de las Maravillas ya definitivamente sabes que es él, que su director es Tim Burton y que su mano ahí está, firmando su característica visión. Sin embargo, uno nunca hace la misma firma y hay veces que por h o por b te sale algo distinta aunque reconocible. Eso es precisamente lo que le ha pasado al oscuro Tim en este filme. Se vuelve a ver que maneja los enfoques, las perspectivas y las dimensiones como pocos lo hacen, en eso es un verdadero virtuoso, pero su yo más característico, ese alma con tinte oscura que tanto sale a la luz en otros trabajos suyos y que lo hace tan especial, se ha perdido un poco en ese océano llamado comercialidad e incoherencia.
El guión es una mezcla del libro original de Lewis Carrol y la adaptación de la guionista Linda Woolverton (“El rey León”, “La bella y la bestia” y “Mulán”, entre otras) por lo cual ahí Burton ni pinchaba ni cortaba. Y precisamente éste ha podido ser el problema de la película, pues no sabes muy bien si hay una cabeza o dos y si va dirigida al público adulto o al juvenil. Por un lado la visión madura y oscura de Burton y por otro la de la factoría Disney, que todos sabemos de qué pie cojea. O bien por el choque de mentes o bien por la complejidad de “Alicia en el país de las maravillas” se nota que no es una película pura y sólida, de esas que irradian una fuerza especial y se alojan en tu corazón o en tu imaginario. Más bien se trata de un Frankenstein con algunas piezas de primera calidad como el apartado técnico y estético con un mundo imaginario bellísimo y los actorazos Jonhy Depp (sombrerero loco) y Helena Bonham Carter (reina roja), que lo bordan; otras piezas de dudosa calificación como la interpretación de reina blanca de Anne Hathaway, insoportable, y la gris y algo incoherente Alicia; y un cerebro que Igor tuvo que recomponer a partir de trozos de uno y de otro y que se materializa en locura no sólo en el argumento sino también a la hora de entender la película.
La fantasía y la originalidad conformando escenarios y personajes está muy lograda pero la losa de la incoherencia ahí está, y que queréis que os diga, está bien admirar la extravagancia pero si ésta conduce a algo o sabe a lo que juega pero si no no tienes más que una jaula de grillos, muy bonita, eso sí, pero jaula de grillos al fin y al cabo.
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Publicado por
P.U.M.M.
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